Lo que aprendí de ti.


Odio cuando la conciencia me engaña y escucho tu voz, odio al despertar la ilusión de tu presencia en mi casa, odio no tenerla, pero aún más odio el amar de esta manera.

Pero amar fue algo que de ella aprendí y muy bien me lo enseño; no fueron palabras bonitas que me dijo, fueron los millones de regaños que me dio, no fueron lindos obsequios de cumpleaños ni navidades perfectas, fueron tareas y consejos, fueron recuerdos y memorias fueron lo que soy ahora. 

Cada lagrima que por ti derrame, cuerda que es una estrella en el cielo que a ti yo coloque.

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